
Hace relativamente poco, dos niños estaban jugando por una playa cuando descubrieron un varamiento de ballenas y delfines producido por la investigación de los militares con sonar. Junto a esas ballenas y delfines había un ser que llamaba la atención por lo diferente que era. Cuando los biólogos llegaron para investigar el caso, allí había unos médicos de la marina, lo cual los biólogos no entendían, pues allí sólo había animales.
Al investigar las grabaciones para identificar los efectos del sonar, se encontró un ruido muy extraño, de un animal aún no identificado.

Tiempo después la grabación de sonido de ese animal no identificado, llamada bloop, fue investigado por un especialista en el lenguaje de las ballenas y los delfines y afirmó que esa grabación no formaba parte de ninguno de estos lenguajes. Por otro lado, al estudiar las frecuencias, descubrió que existía una comunidad de hablantes, es decir, había una relación entre lo que decía unos y otros, se contestaban.
En seguida, surgió la teoría del simio acuático que afirma que el hombre, en sus comienzos vio en el mar una buena fuente de alimentos y se acostumbró a él, de manera que se desarrolló para la vida en él, ya que la tierra nos vio crecer pero el mar nos ayudó a evolucionar. Las pruebas de esta teoría son las siguientes: tenemos una gran capacidad para aguantar la respiración debajo del agua (un buzo entrenado puede durar 20 minutos), carecemos en gran parte de pelo, que es un estorbo en el agua, además nuestros cuerpos poseen grasa que actúa como aislante y mantiene el calor corporal en el agua.
Volviendo a las investigaciones, en Sudáfrica, un doctor encontró una grabación parecida al bloop, pero que mostraba que existía la comunicación entre los delfines y este extraño animal. Además, se encontraron restos de un animal desconocido dentro de un tiburón blanco que se alimentaba de las víctimas del varamiento, y que presentaba heridas realizadas con algo punzante.
La marina seguía creando armas sonoras, que colocaba en el fondo del mar hasta que descubrieron que algo rompía las máquinas, pero ningún animal marino podría romper esta clase de instrumentos.
Como detonante, se estudiaron los restos de este ser, y se llegó a la conclusión de que era un animal evolucionado y que tenía una cola vertebrada, por lo que no podía ser un manatí, como se sospechaba. También se descubrió una piel grasa que se hacía líquida y aislaba el agua casi congelada, y unas membranas capaces de guardar el oxígeno. Por último, descubrieron que poseía un hueso propio de los humanos que nos ayuda a estar erguidos, por lo que ese animal ha tenido que estar erguido en algún momento de su evolución.
La conclusión que saco sobre este tema es que a todos nos gustaría que las sirenas existieran, para ver una de esas criaturas, que creíamos que sólo podríamos ver en la ficción, en la realidad; pero que si de verdad existen, lo cual es posible, puesto que en la última década se han encontrado dos especies nuevas de ballenas que no se habían visto antes, lo mejor sería que nunca las viéramos, por que sino el mundo se volvería loco y nos haría plantearnos un poco más la vida, así que mejor permanecer con la duda.
Bueno, aquí dejo uno de los vídeos más comentados y de los que más polémica ha creado: http://www.youtube.com/watch?v=fqFp9ejUofs
Creo que hay poco tuyo en este artículo. Plantea actividades más personales, si comentas una noticia hazlo desde tú punto de vista, justifica más tu postura.
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